Lo primero que publicó deforma en 2022 fue un disco de solo dos canciones—¿o sería un EP o un single de aquellos viejos discos de dos lados?—. Con dos canciones se puede decir mucho. Se puede dar cuenta de un estilo, de una dirección, de una forma de decir. deforma lo logró en dos canciones, imagínense nomás en eso que está ahí es un puente, su segundo trabajo, que tiene diez.
nombre abre el disco con un sintetizador y un arpegio de guitarra eléctrica simple pero redondo. La música ocupa todo el espectro del estéreo. Se distinguen todos los instrumentos pero al mismo tiempo son parte de una niebla común, una bruma gris en la que la voz de Pilar González, la letrista del grupo, aparece como una caricia del sol en otoño. Nos canta que escucha que llaman su nombre y se pregunta “¿para qué sirve un nombre? / si nunca fui María”. Me imagino a Pilar levantándose de la mesa familiar un domingo, negando ser María. Corriéndose del lugar esperado para tocar la guitarra eléctrica y decir que “no importa nada ya”.
La música de deforma tiene un color de ciudad. No me la imagino naciendo en otro lugar que en Montevideo. Parece como que se fue construyendo alrededor de nuestras rutinas, del humo del cigarrillo de la gente que pasa caminando apurada por la puerta de la Facultad de Artes. Y en fumando se ve claramente esa mirada de la ciudad en el campo o de quien vuelve al campo de vacaciones después de irse a vivir a la ciudad, quizás es por eso que “el monte se ríe de nosotros”.
En música aparece el lado más pop de la banda. Mi preferido, la verdad. Hay un riff de guitarra muy pegadizo que se combina a la perfección con otro de teclado, varios sintetizadores, batería electrónica, un saxo, cambios rítmicos repentinos, acordes rarísimos, una llevada muy particular de batería orgánica, un fraseo vocal discontinuo que prácticamente separa en sílabas toda la letra. Todo eso convive en un clima pesado pero disfrutable, como la tercera cerveza tomada en la tardecita en el parque. La letra se explica sola, “tocamos guitarras / desafinadas / nada importa si está la noche / las amigas y la música / música”.
planeta se suma a la lista de canciones de deforma que parecen preguntarse constantemente: «¿quién querría escuchar lo que tengo para decir» o «¿para qué sirve todo esto?». Como si supieran que la Vía Láctea va a chocar contra la galaxia Andrómeda en algún momento, o que Trump es capaz de tirar una bomba atómica pasado mañana o de invadirnos si nuestro presidente no es lo suficientemente alcahuete.
En la música de la canción escucho un aire a David Bowie, capaz por la temática espacial y la soledad interplanetaria. Tiene, a diferencia de la mayoría de las canciones de deforma, un estribillo que se repite dos veces.
Curiosamente la canción que sigue en el disco también tiene un estribillo que se repite dos veces: por qué. De la primera parte instrumental de casi tres minutos, que está ideal para una lloradita en la rambla en una tarde nublada, surge una segunda parte muy distinta con letra.
Como si se tratara de los pedazos de sí misma que recogía Estela Magnone en Andenes, van cayendo los ladrillos en la sexta canción del disco. A la voz de Pilar González se le suma la de Flavio Lira y juntxs nos meten en un plano mucho más oscuro que el resto del disco, en el que parece no haber humor ni subyacente ni sugerido ni explícito. La música va en clara sintonía con la letra, con una separación que es más bien un derrumbe: “ya habías construido un castillo en mi / […] / por eso es tan difícil / cuando caen los ladrillos / te sangran las manos”. El clima es muy pesado, hasta que de repente aparece un final instrumental absolutamente inesperado, como un puente que nos deja en la siguiente canción: estupideces.
En estupideces deforma se luce. Es la canción más popera del disco, pero tiene una oscura seriedad jocosa que solo tiene deforma. Es un chiste que habla de un tema serio y es contado por una humorista que no se ríe. La letra, creo, habla de esos momentos de bloqueo musical, de rutinas grises sin canciones nuevas ni un sentido claro. Pilar se pregunta una vez más “¿a quién puede interesarle escucharme?”, y me hace acordar a esa misma preocupación por el interés ajeno o la trascendencia que tenía en la canción madre de su primer EP: “no se me ocurre / ninguna frase recordable”.
Si pudiera pedir un deseo… mi oído pop extraña un estribillo, alguna repetición. Capaz podría haber sido “una semana fumando / otra semana en casa tomando té / una semana tomando / otra semana entera sin poder salir”. Pero deforma está para hacer la suya y no para cumplirle el deseo a ningún viejo meado, por suerte.
Las dos canciones que siguen, la ruta y frío afuera están conectadas como si fueran una sola por una guitarra criolla, que me recuerda a otrxs artistas del sello feel de agua. Y eso me lleva a pensar que deforma es diferente a otrxs de feel de agua. Tiene una seriedad disfrutable en sus canciones que, sin perder esa uruguayez de feel de agua, le pueden gustar a esx compañerx de trabajo que dice que en Uruguay no se hace buena música.
El disco cierra con antes una canción con una parte instrumental más larga que la parte cantada, como pasa en gran parte del disco. Son canciones largas porque deforma dice tanto con palabras como con música. Cantan como hablan. Aunque las letras no están publicadas y es difícil entender cuando terminan los versos y saber cuál es el sentido de cada frase, parece haber una coherencia general. No sé qué significa que eso que está ahí es un puente, pero me queda claro que es un puente y que si lo agarramos vamos a ver un montón de cosas inteligentes, distintas, jugadas.
- La presentación del disco fue en setiembre del año pasado en la Hugo Balzo del Sodre. Mientras las veía anoté algunas cosas que dejo como cierre:
- El disco es sumergirse en una imagen en una película filmada en 9mm sepia. Un domingo.
- Luisa Camps toca la batería con la solidez de Cecilia Simón y el buen gusto de Ringo Starr.
- Billie Eilish.
- Es una música sin sonrisas. Como si el Sur, el frío, la pobreza, el sinsentido de vivir un genocidio y un gobierno de izquierda con gente en la calle solo encontrara razón en el vino, en el parque. Como si el mundo actual no nos permitiera reírnos. Como si fuera de mal gusto.
El día que llegue el final del mundo vamos a estar en calma escuchando a deforma que tocan tranquilas, sin desesperarse por cada nota, sabiendo que cada dedo va a ir en su lugar a tocar esa melodía que tiene que tocar, nada más ni nada menos.
Julio del 2026
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Reseña
foto: sitio web del Sodre
foto: Ignacio Dansilio
FICHA TÉCNICA
Pilar González: voz y guitarra
Katty Gancharov: teclado
Luisa Camps: batería y percusión
Juliana Dansilio: teclado y coros
Toia Jackson: Bajo en “estupideces”
Juan Manuel Ruétalo: Guitarra en “estupideces”
Fabrizio Rossi: Bajo en “nombre”, “fumando”, “por qué” y “ladrillos”.
Cristina Torres: Coros en “fumando”
Flavio Lira: Voz en “ladrillos”
Chivi:Saxo en “música” y “frío afuera”
Grabación, producción y mezcla: Fabrizio Rossi
Máster: Nicolás Demczylo
Arte de Tapa: deforma y Juan Manuel Ruétalo
Grabado en Estudio Yacaré entre octubre de 2022 y junio de 2024
Letras: Pilar González